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“ÉL ES OSVALDO”: LA CARTA DE UNA MADRE A CINCO AÑOS DE LA DESAPARICIÓN DE SU HIJO

Por: Darwin Franco / @darwinfranco

Él es Osvaldo Javier Hernández Cervantes, está desaparecido desde el 22 de julio del 2014, hace ya cinco años… ¡CINCO AÑOS!
Desde que se levantó la declaración por su ausencia, su investigación ha tenido aproximadamente 22 ministerios públicos; algunos sólo los conocí de nombre porque en ningún momento los vi; también hemos tenidos seis agentes investigadores -hasta donde recuerdo, aunque de seguro serán más-, los cuales sólo han llenado el expediente de hojas y oficios, sin poder contestar aún en qué preciso lugar se encontraba Osvaldo cuando desapareció… con tanta tecnología es increíble, sin mencionar que también ha habido tres fiscales y dos gobernadores y uno de éstos ya había estado como presidente municipal.
En este tiempos además tuve que esperar por una Fiscalía Especializada en Personas Desparecidas, en la que prometían que iba a trabajar sólo personal idóneo para el puesto, profesional y sensible. Todavía, a estas alturas, el ministerio público me envía un citatorio para darme avances de investigación de una persona que no es mi hijo…
Te amamos Osvaldo, continuaré buscándote y seguiré exigiendo justicia:
¡HASTA ENCONTRARTE!
Rosario Cervantes,madre de Osvaldo Javier Hernández Cervantes, desaparecido desde el 22 de julio de 2014.

Sostenerle la mirada a Rosario cuesta trabajo porque ésta es un crisol que contiene el dolor y la fuerza que ha empleado para la búsqueda de su hijo Osvaldo Javier Hernández Cervantes, a quien dejó de ver la mañana del 22 de julio de 2014 cuando salió de su casa, en la colonia Jardines de Santa María, en San Pedro Tlaquepaque, para tomar el camión a escasas cuadras de su domicilio.

Ese día Osvaldo Javier no abordó el camión, no llegó a su trabajo, no contestó más el celular. Fue como si la tierra se lo hubiese tragado en algún punto entre su casa y la parada del camión, lo cual para su madre no tiene ninguna lógica porque ella transitó el mismo camino minutos después de que éste salió de casa. En el trayecto no había nada raro, nada diferente.

Pasaron varias horas para que ella y los dos hermanos de Osvaldo notaran su ausencia, y no fue hasta que la madre de la hija de Osvaldo marcó que ellos se enteraron que: “no había ido a ver a su hija como diariamente acostumbraba hacerlo”. Tampoco había llegado al trabajo, nadie sabía de él.

Desde ese día, Rosario ha integrado diversos colectivos de familiares de desaparecidos y se ha obligado a ser solidaria no sólo con quien tiene un familiar desaparecido sino también con quienes sufren a causa de la violencia. Hoy forma parte del colectivo Hasta Encontrarlxs:

“En este camino uno aprende que la ciudad está llena de desgracias también aprende de luchas sociales que existen; sin embargo, creo éstas pueden ser llevaderas de alguna forma porque no se vuelven tan personales como una desaparición. Cuando uno vive esto se sufre demasiado pero, a la vez, se aprende a ser fuerte porque hay días en que amaneces bien y de buenas pero hay otros en que es difícil levantarse para seguir viviendo”.

Aprender a vivir con la desaparición de su hijo ha sido clave para ella. Identificó que esto lo podría vivir en depresión encerrada en su casa o podría sobrellevarlo trabajando por ella y su familia:

“Ahí junto con otras familias es donde encuentras tu verdadera fortaleza. Ahí te pueden ayudar a levantarte o puedes tú ayudar a otra a hacerlo. Nos encontramos todas con y a través del dolor”.

Ese dolor de múltiples maneras Rosario lo ha canalizado al tomar la voz en manifestaciones o foros donde ha participado para evidenciar las desapariciones que hay en Jalisco; lo ha hecho también frente a la autoridad al exigirles que cumplan con sus obligaciones o cuando ha tenido que defender su postura frente a otras víctimas. Su carácter la ha mantenido a flote en su búsqueda.

Rosario en su andar también aprendió a desconfiar en la autoridad porque sabe que no es casualidad que jóvenes como su hijo sean los que desaparezcan. Ahora Sabe que las desapariciones no sólo pueden vincularse al actuar del crimen organizado:

“No es coincidencia el que sean muchachos y muchachas jóvenes los que desaparecen. Su desaparición debe tener un significado para alguien y eso es lo que las autoridades no han querido esclarecer”.

En el año 2014, la Fiscalía General de Jalisco recibió 2 mil 264 denuncias por desaparición de personas y de acuerdo a los datos de su Unidad de Transparencia de este total se logró localizar a mil 876 personas (mil 789 con vida y 87 sin ella); sin embargo, las acciones periciales alrededor de la búsqueda de Osvaldo Javier ponen en duda esta aparente efectividad de la Fiscalía, ya que en cinco años no existen, en su caso, avances firmes en la investigación.

Osvaldo Javier Hernández Cervantes, fue desaparecido el 22 de julio del 2014. Ahora tiene 31 años; a éste lo espera su madre, dos hermanos y una pequeña hija.

Este trabajo periodístico es de Darwin Franco publicado en ZonaDocs.